
Me siento como una gacela herida; pueden oler mi sangre a un kilómetro de distancia y todos están deseando que me caiga. Lo único que ayer me salvó un poco fue escuchar La Costa Brava mientras escogía los tomates para la ensalada de este mediodía. Lo sentí como una señal, la ensalada de hoy le tenía que encantar a Eme, además, tú no estabas, pero siempre estás, si es que eso es posible.
Por fin sé qué es lo que pasa. Me cubrí con un poema para medio Otoño, pero no recordé que el Invierno siempre es lo más difícil. Eme, el medio Otoño ya ha pasado hace un rato, tenemos que despertar.
Creo que necesito una planta. Los cactus me gustan mucho.